Hacía
mucho frio. El viento cortaba las manos
y la cara. Llegaron a la cancha en el
horario establecido, como chicos apurados
para el picadito del barrio.
Hoy,
todos peinan muchas canas y los años
parecen no pesarles ... el entusiasmo
y la alegría que tenían
era de juventud.
Concentrados
en la cantina se abrazaron y apurados
se pusieron esa camiseta celeste y blanca!
... y sin quejarse de ningún dolor
ni del frio... salieron a la cancha entre
chuequedas, lágrimas en los ojos
y el corazón estrujado.
Después
de tantos años, volvieron a recordar
esos golazos, los viajes en camión,
y a los que ya no están y llenaron
de gloria a Tiro Federal.
Como
dice la marcha: "Es el cuadro
que hoy se impone por su mejor trabazón,
por su estilo y por sus hombres
por su clase y corazón..." |